“La mecánica puede aburrirte, pero la carrocería te hace soñar”

“La mecánica puede aburrirte, pero la carrocería te hace soñar”

“La mecánica puede aburrirte, pero la carrocería te hace soñar”

(Entrevista publicada en el Diario Vasco por Begoña del Teso)

Dani Vallejo García. La Lube del abuelo y el premio al Constructor Novel en Sodupe.

Siempre ha estado a lomos de una moto. Con ocho años ya pilotaba máquinas de motocross y enduro. Cierto que primero hizo estudios relacionados con el Comercio y la Administración. No en balde es hijo de los fundadores de una de las primeras herboristerías de esta ciudad, Aida, hoy reconvertida en supermercado biológico y más. Pero muy rápido entró en Don Bosco para estudiar…carrocería. Las prácticas, primero en Peugeot. También en Batanero. Y luego, en un clásico sin igual, Carrocerías Biyona. Acaba de ganar el premio al Mejor Constructor Novel en el reputadísimo ShowBike de Sodupe. Con una Zephyr que ahora tiene alma de Café Racer.

  • Si tanto te gustaban, gustan y gustarán las motos ¿por qué no estudiaste no ya pilotaje sino mecánica? ¿Por qué carrocería?
  • Te lo acabo de decir arriba, la mecánica puede llegar a aburrir y no porque ahora haya tanta electrónica en los coches y las motos sino porque siempre ha sido muy de sota, caballo y rey. Hay poco margen para la imaginación, la inventiva. ¿Conducción deportiva? Hubo un momento en mi vida que pensé que no me apetecía usar mi CBR para encabritarla en carreteras generales. La preparé para circuito. Yo ya solo corro allá. Porque, entre otras cosas, sé que cuando te caes, te haces mucho daño. Y por eso mi idea fue transformar esa Kawa Zephyr en un Café Racer. Pero sin potenciarle el motor. Una Racer tranquila.
  • Te pediré que me definas Café Racer, pero acaba primero tu discurso sobre la carrocería
  • Insisto: es ahí donde puedes soñar, imaginar, inventar. La mecánica, arregla. O potencia, si quieres. Pero es el carrocero quien embellece, metamarfosea, desarrolla.
  • Aunque no sin limite. Luego hay que homologar la nueva criatura…
  • Cierto. En otros países de gran tradición motorista Industria acepta muchísimas más adaptaciones que en España. De hecho, hubo profesores míos que estaban convencidos de que los ingenieros de homologaciones no admitirían la distancia entre los ejes que yo proponía o el asunto de la horquilla invertida.
  • Se equivocaron.
  • Estoy orgullos de haber logrado la homologación y el paso de la ITV sin haber alterado ninguna de mis decisiones. Presenté, creo, un buen informe previo y no hubo problema. Eso si, la homologación cuesta unos cuentos cientos de euros.
  • Cuenta ahora a los lectores qué es una Café Racer, por favor. Todo comenzó en los 50, ¿verdad? En Inglaterra. Con los rockers y sus motos. Que no eran las Lambrettas de los mods…
  • Exacto. Ellos personalizaban sus motos haciendo cambios en el chasis, las estriberas, los tubos de escape. Las querían más ágiles, más puras. Las Cafe Racer de hoy son motos de buenas prestaciones pero también íntimas, intransferibles. Eso sí, cuando la preparas no puedes ni debes borrar de un plumazo la esencia de la moto que te ha servido de base..
  • En la foto, la ganadora del Sodupe Showbike está a tu izquierda. Eso otro que se ve encima del banco no parece que se vaya a transformar en una Racer…
  • Cierto. Es una Yamaha 250 Special que quiero preparar como una moto tipo scrambler. ¿Conoces?
  • Ajá. Seguimos pues en los márgenes de la pasión café-racersita…
  • Uuumm. Mezcla de carretera y offroad; campo, pista, enduro. Máquina ligera, de líneas simples, tacos robustos, tubo de escape elevado, asiento corto.
  • La que no modificaste para nada fue la Lube 125 de tu abuelo.
  • Claro que no. Y tampoco quería convertirla en una moto con matrícula y tratamiento de vehículo histórico. Llevaba 47 años sin rodar, pero nunca había sido dada de baja. La restauré totalmente y recuperamos papeles y licencias…
  • Fue un proceso largo…
  • Tuvimos que pedir el testamento del abuelo y mi padre y mi tía debieron venderme la moto. Pero ya rueda por los caminos. Yo la he andado, pero quiero que lo haga mi padre. El nunca ha olvidado cómo sonaba.
  • ¿La podemos ver de alguna manera? No lo sacaste para la foto…
  • Enredad si os parece por nuestro Facebook: DVGasGarage.
  • Tanta aventura no puede haberla vivido en solitario, seguro que hay mucha gente que nombrar.
  • Desde Bixen, un gran profesor en Cebanc, hasta Álex Abril, el fotógrafo que nos ha ido fotografiando a la Cafe Racer y a mi. Pasando por los amigos que encargaron de las soldaduras. Por los colegas electrónicos. Por quienes me ayudaron a montar el motor en el chasis. Apunta también que nunca me olvidaré de un gran artista de chapa, Alejandro Elizalde. Ni de Valen, que fue con quien me reafirmé en la idea de que el carrocero embellece la máquina.
  • ¿Para qué usas el bicarbonato?
  • Para chorrear el motor. Me parece menos agresivo que la arena. Arrastra menos material y si queda algo en el motor, no resulta peligroso. Al fin y al cabo es solo eso, bicarbonato.